viernes, 13 de febrero de 2015

Afecto

Hay muchos tipos de muestras de afecto. Están los besos, los abrazos, una simple sonrisa e incluso un simple toque con la mano en el hombro en muestra de apoyo. Sinceramente, hay muchas formas y distintas de expresar lo que sientes sin decirlo realmente.

Creo que la persona de quien mas muestras de afecto esperamos recibir es, justamente, de nuestra madre. No imagino una madre que no abrace a su hijo/a o que no le haya dado un beso en la frente y en la mejilla en su vida. Las madres son personas muy cariñosas, en general.

A mi, si soy sincera, no me gusta mostrar mi afecto a las otras personas por algunas razones. Temo que me encariñe demasiado con una persona y que esta, algún día, se vaya de mi lado dejando solo un simple rastro de recuerdos - eso ya me ha sucedido muchas veces antes -. No soy de dar abrazos muy a menudo, mucho menos besos, pero con una simple sonrisa me gusta decirlo todo. 

Muchos piensan que soy fría, sin sentimientos, que no me importa nada realmente, pero solo aquellas personas contadas con una sola mano que de verdad me conocen pueden decir todo lo contrario. Mi forma de expresar mi apoyo y mis sentimientos, en general, son reducidas pero apreciadas por aquellos que saben comprenderlas.   

El afecto, en general, es necesario para todos nosotros. Si dejáramos de mostrar nuestros sentimientos dejaríamos de ser humanos. 

Locura

Me lleva, me lleva la locura. Hermosa y preciosa locura. Me encanta, me satisface, me adormece hasta perder todos mis sentidos razonables. Su color representativo, el rojo, domina todo mi ser, mi alma, mi cuerpo. Solo deseo más y más rojo, más y más rojo.

Sonrio, es hermoso recordar todas y cada una de las experiencias y sensaciones que he experimentado gracias a esta locura permanente. ¡Oh! Hermoso...

Encerrada en este oscuro cuarto lleno de mi color favorito, el rojo, río y río divertida ante el montón de huesos a mi alrededor, moviendo mi cuerpo de un lado a otro forzando las largas cadenas que me encadenan a la enorme y podrida pared.

Me lleva, me lleva la locura. Hermosa y preciosa locura. Piensan que me detendrán, pero es tan fuerte, tan atractiva, que me atrae allá donde me encuentre aun cuando las cadenas prohiban mi libertad.

¡Ah! Hermosa locura....

sábado, 7 de febrero de 2015

Mi infancia

Mi infancia fue larga pero hermosa, no tengo nada de lo que quejarme realmente. La infancia que yo tuve fue tranquila, tuve muchos amigos y amigas, jugué diversos juegos y estudié en el colegió sacando buenas notas. Hoy en día, en las últimas fases de la adolescencia, tengo muchas preguntas relacionadas con esa infancia que, sinceramente, deseo poder recordar siempre.

 ¿Dónde fueron aquellos amigos y amigas que tuve en aquellos años? Tenía muchos, tantos que es imposible contarlos, pero de aquella etapa de mi vida solo conservo una amiga que en todo momento me ha dado su apoyo y me ha demostrado que es la amistad. Claro, he conocido a más personas, pero todos se han ido de mi lado sin dejar más rastro que unos recuerdos que a cada día que pasa son más lejanos.

 ¿Dónde quedó aquella tranquilidad que tanto amaba? Antes no tenía porque preocuparme de lo que me rodeaba, vivía mi vida sin pensar en lo que sucedía en mi alrededor. Ahora vivo mi vida estresada por los estudios y por la falsedad de las personas a mi alrededor, vivo mis años pensando erróneamente en qué dirán los demás de mi, qué pensarán de mis acciones.

 Hecho de menos mi infancia, realmente la hecho de menos. Se vivía sin problemas, pero no me puedo quejar tampoco de como vivo mi vida como adolescente porque, después de todo, tengo a cuatro personas que siempre estarán ahí para hacerme recordar que, aunque la vida sigue, ellos siempre estarán a mi lado como lo han estado haciendo hasta ahora: Mi madre - a la vez mi consejera -, mi padre - mi héroe y protector-, mi amiga de la infancia - siempre ahí conmigo desde que tengo memoria - y mi otra amiga - que es mi socia y mi compañera de travesuras

viernes, 6 de febrero de 2015

Recuerdos

Los recuerdos son la parte más esencial de todos nosotros, sin ellos, seriamos solamente unos simples muñecos sin alma, sin vida. Hay todo tipo de recuerdos, están aquellos que cuando los ves sonríes y deseas que aquello que recuerdas vuelva a pasar. Hay recuerdos que que te hacen llorar, derramar lágrimas que no deberías soltar pero que aun así son liberadas sin poder evitarlo. Ah... Los recuerdos son tan frágiles como el cristal. Están ahí siempre aunque no lo desees. Tantos recuerdos, tantos momentos en la vida. Llega un momento en el que estos se van olvidando y, cuando creces y te haces ya un adulto, te das cuenta que quizás la mitad de tus recuerdos se han ido perdiendo como el humo de un cigarrillo, pero siempre estarán los más felices y, para mala suerte, los más tristes. Recuerdos que te hacen llorar, recuerdos que te hacen reír, recuerdos que te hacen vomitar, recuerdos que te dan miedo y, por supuesto, recuerdos que es mejor olvidar. Tantos recuerdos, tantas experiencias... Que se esfumarán como si nada cuando muramos y de nosotros solo quede un cuerpo desecho en recuerdos olvidados que jamás fueron contados.