sábado, 21 de marzo de 2015

Con los brazos abiertos, caigo

Perdida, sin saber que más poder decir o hacer, sonrío. Es frustrante  sentirme de esta manera, sentir esta presión en el pecho que hace que quiera llorar, aunque no deba. ¿Llorar? ¿Yo? Ni hablar, siempre fuerte aunque ya no me quede ni el orgullo.

Todo sucedió sin que yo pudiera evitarlo, sin que pudiera hacer algo para que no pasara. ¿Quién me iba a decir que terminaría sola, sin nadie a mi lado? ¿Cuántas promesas me han hecho que no se han cumplido? Siempre sola, desde que nací.

Con los brazos abiertos, dispuesta a recibir a cualquiera, caigo de rodillas. ¿Qué me queda en estos momentos? ¿A caso conservo algo de mi antiguo yo? ¿Hay algo que me impida acabar con todo en estos momentos?

Dios... Esta presión es cada vez más fuerte. Mis lágrimas quieren salir, pero no puedo, no debo llorar. Si lo hago perderé lo poco que me queda - si es que me queda algo -. No quiero, no debo, no  puedo ¿Cuál de las tres es la correcta?

Levanto mi mirada al cielo vacío de estrellas... Ah... Hasta ellas me han abandonado...

No hay comentarios:

Publicar un comentario